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Santa Maria de Covet

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LA GALERIA.

Al pasillo de la galería interior que hay en el templo se accede mediante un par de escaleras de caracol por las que ascendemos y descendemos posteriormente tras nuestro paso por el corredor. En dicho espacio nos aguardan cinco capiteles esculpidos que podemos observar con relativa facilidad.

117. Distintas vistas de la galería 118.

El primero de ellos lo encontramos adosado a la entrada del corredor donde ocupando todo su lateral aparece la representación de un pájaro de largo pico y gruesas patas que contrastan con su menudo cuerpo.

Posteriormente y separados por un largo motivo vegetal, se muestra una figura en cuclillas que esconde parte de los brazos y manos entre sus entrepiernas. Debido al deterioro del capitel es difícil de apreciar su fisonomía, lo que dificulta saber con exactitud que tipo de figuración puede tratarse, ya que si el rostro tiene apariencia entre simiesca y humana, las piernas son claramente de bestia.

La escena labrada a continuación se presenta en una parte del capitel casi inaccesible de ver, lo cual, añadido a la rusticidad de la labra hace aún más complicada su interpretación, aunque a pesar de todo sus figuras son habituales en las representaciones del románico, unidas aparecen una figura humana y un león. La característica más curiosa de esta escena, es que el hombre introduce su mano derecha en la boca ya cerrada del león mientras su mano izquierda esta totalmente visible y liberada.

119. Capitel galería 1 120. Capitel galería 2 121. Capitel galería 3

Teniendo en cuenta que probablemente las tres imágenes formen parte de un mensaje común, podríamos sugerir la indicación de las naturalezas de las que esta formado el hombre, el espíritu en forma de ave, el cuerpo en forma de animal casi humano junto a una planta parecida al acanto y cuyas espinas simbolizan el dolor por la vida inferior y el alma en su lucha constante contra los instintos, figurado éste caso por el hombre y el león.

El segundo capitel del corredor nos ofrece una peculiar combinación ya que nos encontramos primero con la representación de perfil de dos leones que confluyen en la misma cabeza y que sujetan entre las garras delanteras la figura de un hombrecillo inexpresivo, de gruesos labios y enormes cavidades oculares que nos recuerda una figura cadavérica en la mortaja, quizá como la figuración del ser humano en el momento de su transito.

122. Capitel galería 2

En la parte contraria de esta representación y mirando hacia el altar del templo, nos encontramos con una cabeza humana, ésta con los rasgos bien definidos y surgiendo por encima de unos majestuosos ornamentos vegetales que están labrados en perfecta simetría, quizá sugiriendo la libertad del espíritu integrado en ese jardín o como formando parte de su esencia.

123. Capitel galería 2 124. Capitel galería 2 124bis. Detalle del capitel

El central y tercer capitel, nos muestra en su cara más anterior una escena que estamos habituados a ver en cientos de templos románicos, de nuevo, el típico forcejeo inanimado entre el hombre que intenta dominar las fauces del león y que parece querer montar sobre la bestia.

No obstante, en su cara opuesta, aparecen los leones en solitario como dueños de ese espacio concreto del capitel y que a la vez son observados por el rostro de un simio que muestra una expresión entre burla y asombro.

"Burlas e insultos le tocaran al insolente, pues la venganza acecha como un león" (Eclesiástico, 27-28)

125. Capitel galería 3 126bis. Detalle de las cabezas de leon 126. Capitel galería 3

En el cuarto capitel encontramos una escena nada frecuente en el románico peninsular y posiblemente la única representación conocida hasta el momento. De manera ingenua pero clara, aparece representado el mítico rapto de Proserpina

En dos de sus caras aparecen los protagonistas en la escena cumbre de su historia, Proserpina con espigas de trigo que porta en su mano izquierda es arrastrada por los cabellos por Plutón, para ser llevada a reinar el mundo de los muertos.

127. Capitel galería 4 128. Capitel galería 4
128bis. Escena del rapto de Proserpina 129. Capitel galería 4

En las siguientes caras del capitel aparecen muy bien definidas las flores representativas de las estaciones de verano y primavera cuando Proserpina y su madre Ceres reinan en la tierra, mientras que en las caras correspondientes a las estaciones donde nada germina, se muestra con la carencia de elementos ornamentales, tan sólo la granada, fruto del invierno y que fue ingerida por Proserpina para realizar su viaje al mundo de los muertos y después regresar.

El último capitel presenta un grupo de tres aves alimentándose de hojas de acanto, dos de ellas están encaradas y la restante vuelve su cabeza hacia la planta que de manera imponente ornamenta todo el resto del capitel adosado al muro suroeste. Las representaciones de pájaros y plantas de acanto es muy habitual en el románico y en este caso podríamos sugerir la idea de un aspecto trinitario en las aves y del símbolo sagrado de la inmortalidad en las regias hojas de acanto.

130. Capitel galería 5 131. Capitel galería 5

Si en el inicio de la galería comenzamos a entender que para el peregrinaje que emprendemos en esta vida necesitamos el cuerpo, el alma y el espíritu, nuestro paso por el corredor nos enseña lo duro que es el viaje, para finalizar con el ultimo capitel que nos recuerda que ese paso de dolor es necesario para con la indestructibilidad del alma.

 

 

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