Santa Maria de Mur
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Las pinturas originales de Santa Maria de Mur pertenecientes a los ábsides principal y sur se encuentran desde principios de siglo en el Museu of Fine Arts de Boston, pero por suerte, desde el mes de mayo de este año 2008 se puede contemplar una copia exacta de los mismos en el monasterio, realizada mediante el sistema de papel-gel, si quereis saber mas visitad este enlace.
Mi opninión personal es que estas pinturas son toda una maravilla, su estado de conservación permite ver casi la totalidad de los tres escenarios representados, el plano celeste, intermedio y el mundano, acostumbrados en este último a ver tan solo cortinajes o como mucho las figuras de los donantes. La imagen del Pantocrator dominando poderosamente la escena me causa autentica sensación de majestad y omnipresencia, si bien la figura y la técnica pictórica no esta excelsa como en el caso del Pantocrator de Sant Climent de Taüll, considero esta como una de las mejores pinturas románicas que he tenido la suerte de poder contemplar hasta ahora. Una auténtica maravilla. Si pinchais sobre la imagen 21 accedereis a una imagen ampliada a toda resolución del conjunto de pinturas, para que podais admirar y observarlas al detalle. Disfrutadla!
Atribuidas al denominado "Maestro de Mur", las pinturas se centran en la visión del Apocalipsis para las del ábside central, mientras que en lateral se dispone el tema de la ascensión. La datación de las mismas apunta hacia la segunda mitad del siglo XII y se relacionan de alguna manera con las pinturas de Santa Maria de Arles, fechadas en 1157. Estas pinturas muestran a un pintor no exento de la magnificencia de las obras bizantinas, con un singular tratamiento del color, a base de tonalidades claras, que prescinde de algunos convencionalismos muy usuales en la pintura románica, como la utilización de fondos con bandas horizontales y del tratamiento de los pliegues o el contorno de las figuras, realizados de manea muy simple y lineal.
El ábside central aparece dividido entre registros horizontalmente. En la parte superior correspondiente a la cuenca absidal aparece presidiendo el conjunto la imagen del Pantocrator sentado sobre un banco con cojín y apoyando los pies en un escabel. Viste túnica y manto y ostenta nimbo crucífero con doble aureola. Sobre sus espaldas se sitúan las letras griegas Alfa y Omega. Con su mano derecha levantada bendice y con el izquierdo sujeta el libro abierto de la ley apoyado sobre su pierna izquierda, en el se pueden leer la siguiente inscripción:
"EGO SUM VIA, VERITAS ET VITA NEMO VENIT AD PATREM NISI PER ME"
"Yo soy el camino, la verdad y la vida vienen al padre nuestro a través mío."
Una mandorla apuntada dibujada con doble trazo, el interior lineal y el exterior ondulado a modo de nube o fuego, lo rodea y alrededor del Señor aparecen 12 estrellas, 7 y 5 a cada lado.
Fuera de la mandorla aparecen las cuatro figuras del Tetramorfos, el ángel de San Mateo arriba a la izquierda, el águila de San Juan al lado derecho de la parte superior, el león de San Marcos en la parte baja izquierda, y el toro de Lucas en la parte derecha. Bajo la mandorla se reflejan las siete lámparas que arden ante el Pantocrator, en el lado izquierdo cautro similares a ollas y tres en el lado derecho semejantes a copas. Las cuatro figuras sostienen el libro del evangelio que les corresponde, cuentan con un nimbo sobre su cabeza mientras dirigen su mirada al Altísimo. La representación del tetramorfos se completa con la inclusión de inscripciones tomadas del libro I de Sedulius, los versos 355-358 del Carmen Paschale, que en latín que rezan:
"HOC MATEVS AGENS HOMINEM GENERALITER IMPLET /
MARCUS UT ALTA FREMIT VOX PER DESERTA LEONIS /
MORE VOLANS AQVILA VERBO PETIT ASTRA IOHANNES /
IURA SACER[DOTII] DOMINI LVCAS TENETH ORE JVVENTA "
El registro intermedio se separa del superior por una franja adornada con una línea que forma figuras geométricas complejas. Dividido en cuatro espacios por las tres ventanas del ábside, el pintor enmarca un colegio apostólico completo, agrupando a los personajes en grupo de cuatro, dos, dos y cuatro, separados por las ventanas. Empezando por el aldo izquierdo aparecen identificados con su correspondiente rótulo Jaime, Felipe, Simón y Tadeo en el primer registro, Bartolomé y Pablo en el segundo registro, Pedro y Andrés en el tercer registro y Jaime el Menor, Juan, Tomás y Mateo en el último registro. Todos presentan un libro abierto o cerrado en sus manos. Curiosamente Maria esta ausente, figura habitual de este tipo de escenas.
25. Jaime, Felipe, Simón y Tadeo.
26. Bartolomé y Pablo
27. Pedro y Andrés
28. Jaime el menor, Juan, Tomás y Mateo
En los derrames de las ventanas también se aprovecha el espacio para completar el conjunto pictórico. En la ventana situada a nuestra izquierda aparecen un personaje a cada lado de la ventana, que con los brazos extendidos hacia lo alto soportan la bóveda celeste. Son dos atlantes, que simbolizan la separación entre lo celeste y lo terrenal y se ubican por lo tanto en el registro intermedio.
En la ventana del centro empieza un pequeño ciclo dedicado al Abel y Caín que continua en la ventana contigua. En este caso, vemos a ambos hermanos mostrando a Dios sus ofrendas, un cordero por parte de Abel y los frutos de la tierra por parte de Caín.
En la ventana derecha, en la jamba izquierda la escena del asesinato de Caín a Abel, mientras que en el lado derecho se entrevé la mano de Dios acusando a Cain criminal.
En el registro inferior se presenta una característica no habitual en los ábsides catalanes. En lugar del habitual cortinaje aparece el ciclo de la Infancia de Jesús. La pintura esta en mal estado pero se pueden distinguir las siguientes escenas: la Visitación, la Natividad, El anuncio a los Pastores y la Epifanía.
35. Visitación.
36. Natividad
37. Natividad
38. Anunciación a los pastores
39. Posible escena de Epifanía
En el ábside del lado de la Epístola también se puede leer el tema representado en los maltrechos restos de pintura que permanecen. Se trata de una Ascensión ya que se distingue claramente la parte inferior, semi-arrodillada, de la figura de Cristo dentro de una mandorla a la que acompañan a cada lado un ángel. En la mano derecha sostiene una especie de disco sin identificar, quizás algún elemento eucarístico.
En la parte cilíndrica del ábside, la Virgen con los apóstoles contemplan la escena de la ascensión.
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