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Sant Miquel de Terrassa

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CAPITELES INTERIORES.

La única ornamentación escultórica del edificio aparece, con la excepción de la imposta interior meridional, en los capiteles de las ocho columnas interiores que soportan el peso del cimborio. La estructura de soporte se compone de basamenta, fuste y capiteles. Desde el punto de vista estilístico se han dividido los capiteles de Sant Miquel en tres grupos, dependiendo de la posible procedencia a edificios anteriores al actual edificio, quizás de origen romano o visigótico.

El grupo mas antiguo correspondería a los capiteles numero 2, 3, 7 y 8, realizados con mármol blanco y posiblemente procedentes de época tardo-romana, no posteriores al siglo V. No presentan astrágalo y encajan directamente sobre el fuste de la columna correspondiente.

Planta general del edificio

Un segundo grupo correspondería a los capiteles número 4 y 5, también de mármol. Serían de época visigótica de imitación del corintio, datables en el siglo VII.

Finalmente, un tercer grupo quedaría compuesto por los capiteles número 1 y 6, también de época visigótica y derivados del antiguo compuesto romano, realizados con piedra local, no de mármol como el resto. La datación se propone entre los siglos VII y el IX.

Capitel 1: Capitel relacionado estilísticamente al número 6, de origen prerrománico o visigótico. Se trata de un sencillo esquema compositivo con una fila de hojas en la parte inferior y grandes caulículos en los ángulos, siguiendo un esquema clásico.

26. Capitel 1

Capitel 2 : Capitel pequeño, de mármol blanco. Capitel con decoración puramente vegetal, que inicialmente contenía hojas en tres niveles, y caulículos rematando la parte superior. Como se puede advertir con una observación detallada, el primero de los registros de hojas fue eliminado para que la base de la pieza encajara con el diámetro del fuste, motivo que reafirma la hipótesis de la reutilización de los capiteles de Sant Miquel de Terrassa.

27. Capitel 2

Capitel 3 : Capitel de mármol blanco, supuestamente de origen romano por el estilo corintio y por le hechura y dimensiones. Consta de un registro a tres niveles de hojas de acanto, caulículos y dados cóncavos en la parte superior.

28. Capitel 3

Capitel 4 : Capitel pequeño de mármol blanco similar al número 2, con la excepción que este no ha sido mutilado. Su origen visigótico es también supuesto, imitando los esquemas clásicos.

29. Capitel 4

Capitel 5 : Capitel pequeño de mármol blanco similar al número 4, con sus mismas características.

30. Capitel 5

Capitel 6 : Capitel grande, de piedra marrón, parecido al número 1, con registro inferior de hojas y caulículos en la parte superior. Su origen prerrománico o anterior es más que probable.

31. Capitel 6

Capitel 7 : Capitel de época romana de mármol blanco, idéntico al número 2 en cuanto a su mutilación para encajarlo con las dimensiones del fuste.

32. Capitel 7

Capitel 8 : Capitel relacionado con el número 3, también de época romana y de estilo corintio

33. Capitel 8

PINTURAS

Las pinturas del ábside de Sant Miquel se descubrieron a principios del siglo XX, ocultas como de costumbre en estos casos, por un retablo, en este caso, gótico. Los restos se encuentran en no demasiado buen estado, por lo que se desconoce exactamente el conjunto iconográfico.

34. Ábside y pinturas 35. Ábside y pinturas

Las pinturas ocupan toda la cuenca absidal y se distribuyen en dos registros. Se utilizaron colores ocres, rojos y negros, sobre un enlucido de color claro. Las composiciones se basan en la líneas como elemento determinante, con ausencia de superficies coloreadas, dando un carácter marcadamente esquemático. Ese esquematismo que las acerca a la miniatura hace pensar en que fueron realizadas en el siglo X, aunque en esto algunos autores no se ponen de acuerdo.

36. Detalle pinturas

El conjunto pictórico esta encabezado por una figura central de mayores proporciones que el resto de personajes, rodeado por una mandorla y cuya cabeza queda adornada con un nimbo cruciforme y las palabras EMANUEL inscritas en él. No es otro que Jesucristo que se nos aparece sentado en el trono en posición frontal a modo de Pantocrátor. La figura queda centrada en el cenit de la cúpula, dominando todo el espacio absidal

37. Figura central

Alrededor de la mandorla central, toda la superficie cóncava queda tramada por un dibujo geométrico continuo, compuesto por círculos repartidos por toda la superficie y unidos entre ellos por finas líneas, todo sobre un punteado que ocupa todos los espacios intermedios. Personalmente me recuerda un fondo estrellado, tal como si fuera una figuración de la bóveda celeste imitada por la cuenca absidal, aunque podría representar también el tramado vegetal ramificado hasta el infinito que constituye el árbol de la creación que forma el mundo, Veremos que en la parte inferior de las pinturas se repite este motivo decorativo, que podría reforzar esta última idea.

Esquema iconográfico de la pinturas absidiales de Sant Miquel de Terrassa. Elaboración propia a partir de esquema croquis según indicación de bibliografía. (2a)

Sobre ese fondo “estrellado” o “ramificado” aparecen 4 figuras (aunque tan solo se han conservado 3 de ellas) que representan ángeles alados que sujetan y elevan la mandarla en la que se sitúa Cristo. Los ángeles disponen de alas y mantos que les cuelgan del cuello, incluso el situado en la parte inferior, del que se pueden observar perfectamente las alas y los brazos extendidos sosteniendo la almendra mística. De ningún modo es Ezequiel inclinado ante la aparición del Señor. A cada lado de la mandarla, entre ángel y ángel, aparecen dos esferas, estriada radialmente la del lado izquierdo y con un rostro inscrito sobre un fondo también radiado en la del lado derecho. Todo apunta a que son representaciones de la luna y del sol.

38. Pinturas, lado izquierdo 39. Detalle ángel
40. Pinturas, lado derecho

Separando la parte superior de la inferior, aparecen una franja con una cenefa geométrica que delimita ambos espacios. En la parte inferior podemos contemplar, peor conservadas las partes centrales que las de los extremos, un grupo de doce personajes situados a tres cuartos, semiarrodillados y adelantando una mano al rostro, a modo de guardar silencio. Las cabezas quedan nimbadas, y visten túnicas y sandalias. Se reparten seis a cada lado y se sitúan sobre un fondo idéntico al del a bóveda superior, formado por círculos y líneas. Tras ellos aparecen unas curiosas cortinas parcheadas que revelan al abrirse un fondo vegetal.

41. Lado izquierdo, franja inferior 42. Lado derecho, franja inferior.

Dividiendo los dos grupos de personajes en la parte central de la parte inferior, se observan 5 círculos de los que tan solo el central conserva el dibujo interior, que consta de un crismón esquemático. Es de suponer que en los otros círculos queden inscritos los símbolos de los evangelistas, aunque esto es solo una suposición gratuita. Se afirma que quizás pudieran ser también el crismón y las 4 ruedas de la visión de Ezequiel, similar en disposición a las representadas en las pinturas de Santa Maria de Áneu.

43. Detalle parte central, franja inferior.

La obertura de los cortinajes puede simbolizar una revelación, experimentada por los doce contemplativos personajes, que santificados por ello guardan silencio ante la visión que les es revelada, que no es otra cosa que el paraíso reencontrado una vez terminado el viaje. La teofanía aparece a modo de figura ascendente de Cristo, acompañada por los cuatro ángeles y por los símbolos del sol y la luna, todo dentro del marco geométrico compuesto por las ramas del gran árbol. Las doce figuras pueden ser los doce apóstoles ante la ascensión de Cristo, representados con una tenue barba y calzados con sandalias, o una representación de los veinticuatro ancianos del Apocalipsis, según la visión de San Juan, aunque carecen de los atributos característicos (copas, instrumentos, etc).

44. Detalle personajes, lado izquierdo 45. Detalle personajes, lado derecho

Hay que destacar también, no encontrada ninguna referencia en la bibliografía consultada, la aparición de textos (difíciles de descifrar) en la franja opaca que separa los dos espacios de la pintura, cuya extensión parece recorrer toda la longitud de dicha franja de extremo a extremo.

 

Bibliografía específica sobre Sant Miquel de Terrassa:
  • (1) Catalunya Romànica. Vol. XVIII. El occidental, el vallés Oriental. 1987. Barcelona. Fundació Enciclopèdia Catalana.
  • (2) Art de Catalunya. 4. Arquitectura religiosa antiga i medieval. Edicions 62.
    • (2a) Croquis-dibujo de las pinturas murales del ábside de Sant Miquel de Terrassa (según Josep Pijoan - Josep Gudiol). Página 53.
  • (3) Historia de l'art català. I segles IX-X!!. Els inicis i l'art rom+anic. Edicions 62.

 

 

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