Sant Pere de Rodes
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FICHA RESUMEN Monumento: Monestir de Sant Pere de Rodes. Localidad: Port de la Selva (Alt Empordà) Descripción: Monasterio benedictino cuyos orígenes se remontan al s.IX, situado en pleno parque natural del Cap de Creus. a Elementos destacados : Iglesia, capiteles del siglo XI, portalada románica perdida, campanario y claustro reconstruido. Planos: planta del monasterio, sección del monasterio, planta iglesia, sección iglesia, secciones nave, situación capiteles y campanario. Sin enlaces específicos Bibliografía especifica
Plano interactivo de situación. Ampliar
01. Vista exterior desde el oeste.
02. Vista desde el noroeste.
03. Vista desde el Este.
04. Vista del campanario y la torre.UN POCO DE HISTORIA.
Listado de abades del monasterio hasta el siglo XIII.
947-991 Hildesind 991-992 Joan 992 Pere Agotarch 1008-1030 Pere 1031 ? Ponç 1040-1053 Pere Dalmau 1054-1063 Pere 1079-1080 Guillem 1086-1093 Matfred 1096-1118 Ramon 1119-1131 Deusdedit 1139 Arnau de Guadis 1144 Gaufred 1150 Ramón 1154-1185 Berenguer 1196-1201 Gaufred 1211-1229 Bernat d'Avinyonet 1238-1248 Ponç de Pedrell 1252-1262 Ramon 1263-1276 Ramon de Bianya
1281-1290 Ramon 1292-1295 Dalmau 1295-1302 Ramon de Pont El comienzo de lo que ahora es el monasterio de Sant Pere de Rodes se supone que se remonta a una primigenia celda monástica, situada en la ladera norte de la montaña de Verdera, sobre el golfo de lo que ahora es el Port de la Selva. El origen de la celda monástica es desconocido, pero se sospecha que al igual que muchos de los antiguos monasterios benedictinos, se fundó a partir de la evolución del eremitismo hacia el cenobismo. Es decir, que se habría podido originar a partir de un grupo de monjes anacoretas, más o menos repartidos en una zona propicia a la vida solitaria y ermitaña, llena de cuevas y lugares recónditos y de difícil acceso, reunidos para vivir conjuntamente en comunidad dentro de un cenobio, según dictados de la orden benedictina.
Una de las principales leyendas fundacionales habla de la llegada a este lugar, hacia el año 610, de tres monjes procedentes de Roma, en busca de un lugar adecuado para esconder unas valiosas reliquias, entre las que se encontraban la cabeza y un brazo derecho de San Pedro Apóstol. Escogieron una cueva donde, siglos antes, había realizado vida eremítica San Pau Sergi, obispo de Narbona, y que se encontraría justo en el lugar donde se construiría la primera iglesia dedicada a San Pedro en la montaña de Rodes.
Por otro lado, una noticia documentadas nos habla de que alrededor del año 780, un obispo hispano por nombre Àtala, acompañado de algunos monjes, y huyendo de la invasión musulmana, llegó hasta estas tierras y restauró diversas iglesias de fundación anterior, entre la que se encontraba una cuyo nombre era de Sant Pere y algunos autores la han identificado con San Pere de Rodes. Con este hecho se habría podido consolidar la celda monástica.
Hasta el final del siglo IX no aparecen los primeros textos y documentos que hablan de la existencia del recinto monástico, por lo que todo lo anterior son conjeturas. Los textos hablan de una pequeña celda que se disputan las abadías de Sant Esteve de Banyoles y Sant Policarp de Rasés, allende los Pirineos. A partir del s X el monasterio crecerá hasta llegar al momento de máximo esplendor. Los condes de Emuries-Rosselló y diversas familias nobles lo acogieron bajo su protección. Una de estas familias, encabezadas por el noble Tassi y su hijo Hildesind, tendrá un lugar relevante en el inicio de la época de esplendor del monasterio. Tassi consiguió diversos preceptos de los reyes francos convirtiéndolo en abadía dependiente directamente de Roma, siendo Hidesind el primer abad.
En este momento el monasterio se convierte en el señor directo de una gran extensión de tierra a su alrededor, y en el centro espiritual mas relevante del condado de Empuries, recibiendo de los condes las tierras, la protección y el apoyo político. Como contrapartida, el monasterio proporcionaba a los condes el hecho de tener un centro espiritual de prestigio para suplir la ausencia de una sede episcopal, perdida durante la invasión musulmana, un lugar para poder destinar a sus hijos, y sobretodo un panteón familiar, lugar donde se intercedería para la salvación de sus almas. El castillo cercano de Sant Salvador fue cedido al monasterio por los condes, para facilitar un enclave defensivo y estratégico bajo el control directo de los monjes.
El pueblo-aldea de Santa Elena de Rodes, originado a partir del progreso del monasterio, garantizaría una mano de obra campesina para la realización de las tareas más rudas dentro del monasterio, así como el cultivo de las tierras inmediatas al cenobio. Además, los trabajadores de la aldea ayudaban y colaboraban en el crecimiento y esplendor del cenobio. La relación con los condes no obstante, no fue tan idílica como en principio podría parecer. Pronto, al inicio del s XI, cuando el poder del monasterio aumentaba, los condes parecieron arrepentirse de haber cedido tantas posesiones al monasterio, así que intentaron arrebatar el poder de algunas tierras, el castillo y el poblado de Santa Elena. Todo se resolvió con la intervención de la Santa Sede y una amenaza de excomulgación, que los condes acataron para ceder en favor del monasterio.
02. Vista desde el castillo de Sant Salvador de Verdera.En el año 1022 se consagra la nueva iglesia, terminada durante el mes de octubre. Es probable que durante estas reformas se construyera la iglesia, tal como la podemos observar hoy día, con sus capiteles de estilo corintio y califal, y sus pilastras de estilo clásico. El campanario también podría haberse terminada durante esos años, así como la galilea delante de la iglesia, que sería utilizada y honrada a partir del año 1088, en el que se inicia la celebración de los años santos o jubileos. La celebración, marcada para el día de la Santa Cruz de Mayo, pervivió hasta el año 1697, y acudían al monasterio peregrinos de todos los lugares de la península y del mediodía francés.
Durante los siglos posteriores, el monasterio fue pasando por varias etapas de crecimiento y protagonismo en la historia. A finales del XII se completa con la construcción del nuevo claustro superior, con las galerías porticadas que durante los últimos años se han reconstruido. Fue nombrado monasterio real por Jaume I en 1273, pero unos años después, durante la Guerra contra Francia, se posicionó en el bando francés.
Finalmente, a partir del siglo XVIII, el monasterio entra en un periodo de crisis y olvido del que no se recuperó. Así, tras la desamortización, el recinto quedó vacío y fue presa del expolio y la depredación de todas sus esculturas, relieves y objetos de valor, hoy dispersadas por toda la provincia de Girona, incluso en lugares tan alejados como Barcelona o Inglaterra.
05. Vista de la fachada principal.
06. Vista desde el sobreclaustro.
07. Vista exterior del ábside.
DISTRIBUCIÓN
La situación topográfica del monasterio juega un papel importante en la distribución, desarrollo y planteamiento espacial del monasterio. Situado en la ladera de la montaña de Verdera, cuenta con muy pocos espacios planos sobre los que apoyarse, casi toda la superficie del recinto debe salvar las pendientes e inclinaciones naturales del terreno, la disposición de las distintas divisiones del conjunto se distribuye colocadas sobre terrazas a distintos niveles.
Esquema general de la planta del monasterio.
Esquema general de la sección transversal del monasterio.
Al norte se sitúa la iglesia, con el claustro adosado a su muro sur. Desde el claustro, se accede a todas las dependencias monacales: refectorio, biblioteca, almacenes y celdas. Al norte de la iglesia, se añadió durante el siglo XIII-XIV, el palacio del abad. Al suroeste quedaban los campos de cultivo y el cementerio, hoy desaparecidos. Fuera del recinto se construyó un hospital para peregrinos, hoy todavía quedan en pie algunos de sus paredes, a pocos metros de la entrada al monasterio.






