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Santa Maria de Porqueres

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CAPITEL IZQUIERDO.

42. Magnífico capitel en el lado izquierdo

En el capitel de la izquierda observamos los dos personajes ya descritos, con sus trabajadas barbas y detalles de la cara, sus ropajes con pliegues y la decoración vegetal a su alrededor.

 

43. Detalle

 

44. Vista lado interior

Sobre este primer capitel se representan más figuras en el ábaco. En las dos caras expuestas y parte de la cara interior (la que mira al ábside) aparecen una multitud de figuras: en las esquinas se sitúan dos águilas (o palomas) que inclinan sus cabezas hacia su plumaje (bellamente ejecutadas sus plumas y detalles); un Cristo pantocrátor con nimbo crucífero y capa, bendiciendo con la diestra y con el libro de la ley en la siniestra, situado en el centro de un costado; una Virgen con el Niño, que la señala y sostiene el Libro; y finalmente vemos también un total de 13 personajes de los cuales 1 no aparece nimbado, el del extremo de una cara y que queda más alejado de Cristo, quizás sea una figuración de los doce apóstoles (incluyendo a Pablo) y añadiendo a Judas pero sin nimbo.

45. Lado frontal del ábaco

Cabe decir que la factura de las figuras del ábaco, pese al pequeño tamaño y a la distancia, es magnífica y de una gran riqueza de detalles, en la medida que en tan poco espacio pueden representarse.

46. Lado interior del ábaco 47. Parte posterior del ábaco

Como detalle hacer constar las flores de 8 puntas situadas en la parte superior de los caulículos, justo por debajo del cimacio.

Entre los pies de los gigantes, en la parte inferior del capitel, se aprecian dos figuras que suelen pasar desapercibidas, pero que creemos son significativas a nivel simbólico. Una de ellas representa a un hombre en posición sedente, o al menos se nos antoja así por su forma de aparecer representado, y con la cabeza girada hacia un lado, a medias entre la pose de perfil y la de tres cuartos. Sujeta con mano derecha una serpiente que, aparte de enroscársele por entre las piernas, le muerde con las fauces totalmente abiertas en el cuello, mientras el personaje dirige su mirada hacia un costado sin mostrar ninguna emoción, ni dolor ni pánico, ante el ataque del que es víctima. Al otro lado del gran personaje barbudo, y contrapuesto al hombre y su serpiente, y quizás en la dirección o en el centro de su mirada, aparece, casi escondido y desapercibido una figura cuadrúpeda, quizás un perro o animal similar. Aparece junto a un árbol nudoso que crece frente a él y que se eleva recto hacia las alturas, y no se aprecia ninguna otra característica más. Sobre el animal aparece una especie de nube o voluta de humo, que bien pudiera ser un elemento vegetal perteneciente a la decoración similar de la parte superior del capitel o específica de la escena, como algo indicativo del cielo. El perro es símbolo de fidelidad al hombre (o a Dios en este caso), de valentía y fuerza, tiene la propiedad de lamerse las heridas para curarse a sí mismo, y alegóricamente, se le concede el don de extirpar el pecado del alma de ese modo. Sin duda las dos figuras guardan relación, puesto que están en el mismo nivel compositivo en el “infracapitel”, allá donde mora lo terrenal. El hombre con la serpiente pudiera tener un carácter negativo, mientras que el can a los pies del árbol lo tendría de signo positivo. La serpiente puede ser el pecado que acomete al hombre, que de alguna manera no se sorprende al haber sucumbido a él, lo lleva en sí mismo ya que sostiene la serpiente para que esta le hiera y observa impertérrito al perro que le negará el acceso al paraíso, porque éste vigila a modo de guardián el acceso al árbol que no es otra cosa que el lugar donde se ubica la creación y en cuyas ramas se encuentra el Jardín. La figura del hombre, aunque en una posición alta y lejana, queda siempre a la vista de los parroquianos, con quienes se puede asociar, mientras que el perro solo es visible desde el interior del ábside, desde el punto de vista de lo superior.

48. Hombre y serpiente 49. Arbol y perro

CAPITEL DERECHO.

50. Magnífico capitel en el lado izquierdo

El segundo capitel, situado al lado contrario, dispone similar estructura que su homólogo. Se trata de nuevo de los dos gigantes barbudos que sujetas ramas y tallos de plantas. Uno de ellos se esconde o resurge tras un grupo de arbustos o plantas, rompiendo la simetría con su compañero. El resto del capitel queda ocupado por plantas, tallos y arboles, que se convierten en caulículos angulares formados por hojas sinuosas y frutos.

51. Detalle

 

52. Detalle

En el ábaco de nuevo observamos un número considerable de representaciones. En la cara frontal, la que da a la puerta de entrada, vemos una bonita escena: a la izquierda tenemos a un personaje, del que luego hablaremos, seguido del árbol y su inseparable serpiente, y junto a él, Eva y Adán por este orden. La actitud de la pareja es la ortodoxa, se ocultan las vergüenzas con un objeto (a suponer una hoja de parra) mientras ella entrega el fruto a su compañero que lo ingiere de inmediato. La serpiente se inclina hacia la mujer, enroscada en un árbol con tres brazos, dispuestos en forma de pata de oca. Y el personaje a la izquierda, cuyos pies están formados por garras, no puede ser otro que el mismísimo Diablo, que señalando hacia el árbol nos demuestra su efectiva maquinación. Más allá, al extremo derecho, tenemos un Pantocrátor inscrito en una mandorla y un ángel en posición frontal de acompañamiento.

53. Ábaco, en su cara interior 54. Cara frontal del ábaco

En la cara contigua aparece en el centro un Pantocrátor inscrito en Mandorla que está siendo elevada por los ángeles que aparecen al lado. Otros dos ángeles flanquean el grupo, y en los ángulos aparecen dos querubines vigilantes, de magnífica factura. En la cara lateral tenemos ángeles de nuevo.

55. Detalle arco triunfal
56. Arranque izqueirdo arco toroidal 57. Arranque derecho arco toroidal

 

AL ÁBSIDE.

58. Interior del presbiterio y ábside

En el ábside se abren 3 capillas situadas dentro del muro, que junto con las dos que se abren en el presbiterio, forman un curioso conjunto de 5 cavidades en el interior de esta parte del edificio. 4 capiteles se distribuyen entre los arcos de acceso a las capillas, capiteles de distinta factura a la que encontramos en la portalada y en el arco triunfal, y fueron encontrados durante las excavaciones realizadas en el año 1957, colocándose donde hoy los podemos ver.

59. Detalle capitel interior 60. Detalle capitel interior
61. Detalle capitel interior 62. Detalle capitel interior

Contienen decoración vegetal con grandes piñas y entrelazados de carácter geométrico, similar a los diseños celtas. Una base de pilastra, también decorada con florones, se puede observar cerca del suelo.

63. Detalle base decorada

El arranque de la bóveda se marca mediante una cornisa con una bonita cenefa decorativa de aire vegetal.

64. Decoración de la imposta

 

Bibliografía específica sobre el monasterio:
  • Catalunya Romànica. Vol. VII. El Gironés, El pla de l'Estany. 1987. Barcelona. Fundació Enciclopèdia Catalana.

 

 

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