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Sant Joan de les Abadesses

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INDICE> 1. HISTORIA | 2. DESCRIPCIÓN | 3. HISTORIA ARQUITECTÓNICA | 4. DECORACIÓN EXTERIOR | 5. DESCRIPCIÓN INTERIOR | 6. DECORACIÓN INTERIOR | 7. CLAUSTRO | 8. DESCENDIMIENTO

FICHA RESUMEN
Monumento: Monestir de Sant Joan de les Abadesses
Localidad: Sant Joan de les Abadesses (el Ripollés)
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Descripción: Antiguo monasterio benedictino, femenino en sus inicios, del siglo IX del que solo nos quedan su iglesia con cabecera de girola y absidiolas y su claustro gótico, sobre uno antiguo románico. El edificio actual es el resultado de reformas sucesivas sobre la construcción del siglo XII.
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Planos: planta actual, cabecera original, sección longitudinal, sección transversa
Bibliografía específica

Plano interactivo de situación. Ampliar 

 

1. UN POCO DE HISTORIA

l monasterio femenino de Sant Joan de les abadesses, se fundó en el año 887 por el entonces conde de Barcelona-Girona Wilfredo el Velloso (Guifré el Pilós) bajo el nombre original de Sant Joan de Ripoll y bajo la Regla benedictinas, con el firme propósito de cumplir dos objetivos: ayudar al proceso de repoblación de la zona recién conquistada a los musulmanes y aportar patrimonio a la familia del conde, en concreto a su hija Emma, destinada a ser la primera abadesa del monasterio. Hasta que Emma ejerció en el cargo de abadesa en el año 898, el monasterio quedó bajo la tutela directa del conde de Barcelona y sobretodo del obispo de Vic, Gotmar. A partir del gobierno de Emma, el monasterio contó con una comunidad de mujeres, que se vio ampliamente beneficiada por Gotmar y por un precepto de Carlos el Calvo (rey de los Francos) a quien los condes de la Marca rendían vasallaje, del año 899, en el que se le dotaba al monasterio de una total inmunidad y protección de bienes frente a cualquier poder civil o político. Probablemente fue Gotmar el que gestionase personalmente las condiciones de dicho precepto, buen conocedor de la familia de Emma, ya que poco después se demostraron los recelos y demandas que los hermanos de Emma realizaron en contra del monasterio. Mas adelante, ya en el 913, todas las villas y aldeas de la Vall de Sant Joan quedan bajo la jurisdicción y protección directa del monasterio, confirmándose incluso el derecho de los residentes del valle a no acudir a la 'host' (huestes) convocadas por el conde en caso de guerra.

Todos estos beneficios adjudicados exclusivamente al Monasterio hicieron que su poder económico creciera rápidamente, las donaciones se iban sucediendo y las posesiones de las abadesas se extendían hasta Perpiñan y Girona, fundando iglesias y parroquias por todos las zonas recién repobladas en aquella época, llegando a lugares tan alejados como casi hasta los límites de la misma ciudad de Barcelona.

Las abadesas del monasterio se fueron sucediendo, siendo siempre personas vinculadas a las familias condales catalanas. En total hubo 5 abadesas, fueron éstas:

  • Emma (892-942), hija de Guifré el pilos
  • Adelaida (944-951), hija del conde de Barcelona Sunyer y viuda del conde de Urgell Sunifred
  • Ranlo (955-961), hija del conde Dela I de Empuries
  • Fredeburga (964-994), hermana de los condes de Cerdaña Sunifred, Miró y Oliba (el Abad Oliba)
  • Ingilberga (995-1017), hija bastarda del conde de Cerdaña Oliba Cabreta
    01. Placa conmemorativa de Emma, la primera abadesa

Hasta la fundación del monasterio de Sant Pere de les Puelles en Barcelona en el año 945, fue el único gran monasterio femenino de los condados catalanes de la época. El final de la comunidad femenina fue trágico y penoso, al menos así nos lo cuentan los textos que de ellos nos hablan: el mes de diciembre del año 1016, el conde de Besalú, Bernat Tallaferro, acudió a Roma con un notable séquito, del que formaban parte sus hijos Guillem y Guifré, su hermano Guifré conde de Cerdaña y Oliba, abad de Ripoll, así como una representación de dignatarios del obispo de Vic, el primiciero y el sacristán. Ante el Papa, en Roma, acusaron a la abadesa y a las monjas de una conducta moral escandalosa, antes ya habían informado de este hecho los abades de Ripoll y Camprodón. La personalidad e integridad demostrada por el entonces abad de Ripoll y luego obispo de Vic, el abad Oliba, hacen creer que las acusaciones podrían ser ciertas. En realidad, la tradición del desmadre de las monjas de Sant Joan ha pasado a ser un hecho popular, ligado desde hace mucho tiempo a las leyendas del 'Comte Arnau'. El papa Benito VIII expidió una bulla el 26 de enero de 1017, en la que tras acusar de Meretrices de Venus a las monjas, abolió la comunidad y colocó en su lugar otra de clérigos bajo la regla canonical aquisgranesa, sujeta a la Santa Sede de Roma.

Dejando a un lado si los hechos fueron verdaderos o no, esta claro que Bernat tenia buenos intereses personales y económicos si desaparecía la comunidad del monasterio, ya que a parte de conseguir su desaparición, el Papa también le concedió la creación del nuevo obispado de Besalú, dentro del ámbito del cual quedaba inscrito el monasterio. Así Gufré, hijo de Bernat, se convertía en el primer (y único) obispo de Besalú y fue a la vez abad de Sant Joan de Ripoll y de Santa María de Besalú. Posteriormente, la diócesis perdió su lugar y desapareció y el monasterio quedo bajo el gobierno de la comunidad de San Víctor de Marsella, al igual que el resto de monasterios del condado de Cerdaña (incluidos Ripoll), hasta el año 1111 que bajo la orden agustiniana quedó de nuevo bajo la jurisdicción de la Santa sede.

La iglesia que ha perdurado hasta hoy se consagró en el año 1150, concretamente el 2 de noviembre, exisitiendo una anterior consagración de un templo existente ya en el año 887, momento de la fundación del monasterio por Guifré conde de Barcelona.

02. Planta general del monasterio en su estado actual

 

 

 

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