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Zona central izquierda
117. Vista de la zona central izquierdaEn esta sección se representa en dos franjas completas el ciclo de los reyes David y Salomón, según las escrituras de la Biblia de Ripoll en sus capítulos del viejo testamento
SANTOS Y BIENAVENTURADOS. Santos o bienaventurados, situados en la franja superior de esta sección dirigen su mirada hacia el señor, vestidos con túnicas y mantos. Los santos llevan la aureola sobre la cabeza y todos ostentan un rótulo donde se podía leer sus nombres, lamentablemente se han borrado con el tiempo y han desaparecido las inscripciones. El resto de personajes de este grupo se encuentran simétricamente en el otro lado. En total, aparecen los doce apóstoles (San Judas es sustituido por San Matías) y se les añaden San Bernabé, San Juan Bautista, el profeta Isaías y 7 santas más ( 4 aparecen en la sección izquierda y 3 en la sección derecha ).
CICLO DE DAVID Y EL REY SALOMÓN. Iconografía inspirada en algunas de las miniaturas de la 'Biblia de Ripoll', aunque hay escenas que no existen en el texto. Es posible que tanto la biblia como la portalada provengan de fuentes similares. Comienza en la franja inferior de la sección y en la cara lateral, se lee en dirección hacia la derecha y al llegar a la puerta sigue en dirección contraria en la franja superior:
118. Traslado del arca a Jerusalen
1. TRASLADO DEL ARCA A JERUSALEN (lateral). Comienza el ciclo dedicado a David y a su hijo Salomón en el lateral del pórtico, empezando con el transporte del arca de la alianza a Jerusalén, llevada por el rey David y sus súbditos. Aquí vemos a los músicos que acompañan a la comitiva que vemos en la siguiente escena. La escena se describe en la Biblia en sam(II) 24, 1-4:
David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil.
Y se levantó David y partió de Baala de Judá con todo el pueblo que tenía consigo, para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines.
Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo
Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en el collado, con el arca de Dios, Ahío iba delante del arca.
119. Traslado del arca
2. TRANSPORTE DEL ARCA A JERUSALEN. En esta imagen se continúa con el traslado del arca de la alianza a Jerusalén, que con forma de cofre es transportado por 2 toros, guiados por un personaje que pone la mano sobre el arca. Es el momento en que Uza, uno de los guías, es fulminado por poner su mano sobre el objeto sagrado, tal como se cuenta en sam(II) 6, 6-7:
Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban.
Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios.El arca llevaría una inscripción que ha desaparecido, pero en la cornisa superior se puede leer: "Archam cantantes deducunt et iubilantes"
En la parte derecha de la escena, vemos a un personaje danzando y una cabecita en la parte superior. Es probable que sean David celebrando la llegada del Arca y su mujer Milkab observándolo desde una ventana superior.
120. Músicos tocando y danzando
3. MUSICOS TOCANDO EN EL TRANSPORTE DEL ARCA. Vemos aquí, en una escena anexa a la anterior, a un total de 7 músicos que tocan varios instrumentos y danzan ante el rey David y su comitiva durante el transporte del arca de la alianza, celebrando la pronta construcción del Palacio real y el descanso del objeto sagrado. Tal como dice la las escrituras en sam(II) 2, 6-15 :
Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos.
La narración también numera en un total de siete los coros de músicos, que coincide con el número de figuras representadas aquí.
121. Ciudad de Jerusalen infectada por la peste y DAvid arrepentido.
4. CIUDAD DE JERUSALÉN. Aparece ahora la ciudad de Jerusalén tras la funesta elección de David, por la que la ciudad de Jerusalén sufre los estragos de la peste por 3 días. De las murallas sobresalen las cabezas de los ciudadanos apestados, y arriba el ángel detiene la espada en frente de David, compungido, que con una mano sobre el pecho, reclama el castigo sobre sí mismo al ver el dolo de su gente. En la parte baja, los cuerpos amortajados de los ya fallecidos. Así dice la Biblia en sam(II) 24, 15-17:
Y por la mañana, cuando David se hubo levantado, vino palabra de Jehová al profeta Gad, vidente de David, diciendo:
Ve y di a David: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te ofrezco; tú escogerás una de ellas, para que yo la haga.
Vino, pues, Gad a David, y se lo hizo saber, y le dijo: ¿Quieres que te vengan siete años de hambre en tu tierra? ¿o que huyas tres meses delante de tus enemigos y que ellos te persigan? ¿o que tres días haya peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué responderé al que me ha enviado.
Entonces David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caigamos ahora en mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas, mas no caiga yo en manos de hombres.Jehová envió la peste sobre Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado; y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beerseba, setenta mil hombres.
Y cuando el ángel extendió su mano sobre Jerusalén para destruirla, Jehová se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía al pueblo: Basta ahora; detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna jebuseo.
Y David dijo a Jehová, cuando vio al ángel que destruía al pueblo: Yo pequé, yo hice la maldad; ¿qué hicieron estas ovejas? Te ruego que tu mano se vuelva contra mí, y contra la casa de mi padre.La inscripció superior casi no se puede leer aquí: "Angelus est vindex aceleris sed Gad neci Iudex"
122. David ante el profeta Gad
5. DAVID ANTE EL PROFETA GAD. En esta escena aparece David sentado ante el profeta Gad, que ordena al rey (observemos el dedo índice extendido) que yerga un altar dedicado al señor. Asisten a la escena 5 soldados ataviados con capacetes, lanzas y rodelas, que podría ser la guardia personal del rey. El relato se lee a continuación del de la escena anterior, en sam(II) 24, 18-25:
Y Gad vino a David aquel día, y le dijo: Sube, y levanta un altar a Jehová en la era de Arauna jebuseo.
Subió David, conforme al dicho de Gad, según había mandado Jehová;
y Arauna miró, y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él. Saliendo entonces Arauna, se inclinó delante del rey, rostro a tierra.
Y Arauna dijo a David: Tome y ofrezca mi señor el rey lo que bien le pareciere; he aquí bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para leña.Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio.
Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.
Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel.
123. Betsabé solicita ante David la sucesión del trono para su hijo Salomón
6. DAVID Y BETSABÉ. En esta escena aparecen un total de 4 personajes, vemos a David sentado en el trono, vara en mano y atendiendo a los ruegos de su esposa Betsabé madre de Salomón, que le recuerda el juramento de conceder el trono a su hijo a la muerte de David. Tras ella aparece el profeta Natán, quien aconseja a la mujer a realizar tal acto y que reafirma sus palabras. La figura que se sitúa tras a David podría ser la joven llamada Abisag, cuyo trabajo consistía en servir y procurar calor al anciano rey David. La escena es contada en Reyes 1, 15-21:
Entonces Betsabé entró a la cámara del rey; y el rey era muy viejo, y Abisag sunamita le servía. Y Betsabé se inclinó, e hizo reverencia al rey. Y el rey dijo: ¿Qué tienes?
Y ella le respondió: Señor mío, tú juraste a tu sierva por Jehová tu Dios, diciendo: Salomón tu hijo reinará después de mí, y él se sentará en mi trono.
Y he aquí ahora Adonías reina, y tú, mi señor rey, hasta ahora no lo sabes.Ha matado bueyes, y animales gordos, y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar, y a Joab general del ejército; mas a Salomón tu siervo no ha convidado.
Entre tanto, rey señor mío, los ojos de todo Israel están puestos en ti, para que les declares quién se ha de sentar en el trono de mi señor el rey después de él.
De otra manera sucederá que cuando mi señor el rey duerma con sus padres, yo y mi hijo Salomón seremos tenidos por culpables.Aunque también podría corresponder a una escena siguiente, Reyes 1, 28-31:
Entonces el rey David respondió y dijo: Llamadme a Betsabé. Y ella entró a la presencia del rey, y se puso delante del rey.
que como yo te he jurado por Jehová Dios de Israel, diciendo: Tu hijo Salomón reinará después de mí, y él se sentará en mi trono en lugar mío; que así lo haré hoy.
Entonces Betsabé se inclinó ante el rey, con su rostro a tierra, y haciendo reverencia al rey, dijo: Viva mi señor el rey David para siempre.
124. Coronación de Salomón como rey de Israel
7. CORONACIÓN DE SALOMÓN COMO REY. Siguiendo la historia de David y Salomón, el profeta Natán unge como rey de Israel a Salomón, y éste cabalga sobre la mula preferida del padre acompañado por Natán y Benaía, mientras el pueblo lo aclama. La escena es contada en Rey 1, 32-35:
Y el rey David dijo: Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, y a Benaía hijo de Joiada. Y ellos entraron a la presencia del rey.
Y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro señor, y montad a Salomón mi hijo en mi mula, y llevadlo a Gihón;
y allí lo ungirán el sacerdote Sadoc y el profeta Natán como rey sobre Israel, y tocaréis trompeta, diciendo: ¡Viva el rey Salomón!
Después iréis vosotros detrás de él, y vendrá y se sentará en mi trono, y él reinará por mí; porque a él he escogido para que sea príncipe sobre Israel y sobre Judá.
125. Escena del juicio de Salomón
8. EL JUICIO DE SALOMÓN. En esta imagen se representa el conocido Juicio de Salomón. Sentado sobre el trono esta el rey que ordena la sentencia con su dedo índice extendido, mientras las dos mujeres se presentan postradas en el suelo, entre las que aparece el niño. Un soldado completa el cuadro dispuesto a ejecutar la sentencia real. La escena aparece así en Reyes 3, 16-28:
En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras, y se presentaron delante de él.
Y dijo una de ellas: ¡Ah, señor mío! Yo y esta mujer morábamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa.
Aconteció al tercer día después de dar yo a luz, que ésta dio a luz también, y morábamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa.
Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él.
Y se levantó a medianoche y tomó a mi hijo de junto a mí, estando yo tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y puso al lado mío su hijo muerto.
Y cuando yo me levanté de madrugada para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto; pero lo observé por la mañana, y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz.
Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió a decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey.
El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive.
Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada.
En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra.
Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo.
Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre.
Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar.
126. Sueño de Salomón
9. EL SUEÑO DE SALOMÓN. Escena en la que Salomón, dormido y cubierto por una sábana, sueña que se aparece sobre él dentro de una aureola almendrada, sostenida por dos ángeles, la imagen del Señor Todopoderoso, bendiciendo con la mano derecha y sosteniendo el libro de la ley en la izquierda. Esta escena debería ir situada antes que la anterior (nº 8), puesto que en compensación por el deseo elegido por Salomón, Jehová le concede la sabiduría y la justicia con la que luego actúa con las dos mujeres y el niño. La escena aparece así en Reyes 3, 16-28:
E iba el rey a Gabaón, porque aquél era el lugar alto principal, y sacrificaba allí; mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar.
Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé.
Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día.
Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir.
Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.
Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?
Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto.
Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio,
he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.
Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días.
Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.
Cuando Salomón despertó, vio que era sueño; y vino a Jerusalén, y se presentó delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos y ofreció sacrificios de paz, e hizo también banquete a todos sus siervos.
127. Subida de Elías a los cielos, acompañado de Eliseo, que apenas acierta a quedarse con la capa del profeta.
10. EL RAPTO DE ELÍAS. Ya terminado el ciclo de David y Salomón, ahora vemos aquí una escena de la vida de Elías, en la que aparece el momento del rapto, con la aparición del carro de fuego tirado por caballos, y como Elías es elevado hacia el cielo en presencia de su discípulo e hijo adoptivo Eliseo. La escena aparece así en Reyes 2, 11:
Y aconteció que yendo ellos (Elías y Eliseo) y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.
Zona central derecha
128. Vista de la zona central derecha
SANTOS Y BIENAVENTURADOS. Santos o bienaventurados, que dirigen su mirada hacia el señor, vestidos con túnicas y mantos. Los santos llevan la aureola sobre la cabeza y todos ostentan un rótulo donde se podía leer sus nombres, lamentablemente se han borrado con el tiempo y han desaparecido las inscripciones. El resto de personajes de este grupo se encuentran simétricamente en el otro lado. En total, aparecen los doce apóstoles (San Judas es sustituido por San Matías) y se les añaden San Bernabé, San Juan Bautista, el profeta Isaías y 7 santas más ( 4 aparecen en la sección izquierda y 3 en la sección derecha ).
CICLO DE MOISÉS Y EL ÉXODO PUEBLO DE ISRAEL. Iconografía inspirada también en las miniaturas de la 'Biblia de Ripoll'. Se lee empezando por la derecha, continuando hacia la izquierda, bajando de registro y de nuevo en dirección hacia la derecha
129. Moises abre el Mar Rojo con su vara para permitir el paso a través de el.
1. TRANSITO POR EL MAR ROJO (en el lateral). En esta primera imagen del ciclo situada en el lateral del pórtico se representa a Moisés alzando la vara para abrir el mar rojo y que los israelitas puedan cruzar el Mar Rojo, representados por un hombre y una mujer. Arriba, la mano figura como la protección ofrecida por el señor. La escena se describe en la Biblia en Ex 14, 21-22:
Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.
Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.
130. Lluvia de maná y de codornices.
2. LOS MILAGROS DEL SINAÍ. Las dos escenas siguientes aparecen relatadas en los mismos versos y se refiere al sustento con que Yahvé alimenta al pueblo de Israel en su periplo por el desierto, una vez han atravesado ya el Mar Rojo. En la primera parte aparecen 6 figuras que representan el pueblo recogiendo el maná caído del cielo. La siguiente muestra la lluvia de codornices, y en ella también aparecen el ángel que guía al grupo y la columna de fuego que alumbra el camino en la oscura noche. El texto sagrado dice así Ex 16, 13-36:
Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento.
Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra.
Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer.
(...)
Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel.
(...)
Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán.
131. Moisés hace brotar el agua de la roca minetras el pueblo le pide el milagro.
3. MILAGRO DEL AGUA. Siguiendo con el periplo del pueblo de Judà en el desierto del Sinai, la escasez de agua hace que el pueblo dude. Situados ante Moisés y Aarón, los Israelitas ofrecen sus cuencos vacíos en señal de necesidad. El profeta, erguido ante su pueblo, golpea la vara sobre la roca de Horeb de la que brota agua. La escena se muestra en Ex 17, 1-7:
Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese.
Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?
Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?
Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán.
Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y ve.
He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.
Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?Una inscripción casi ilegible identifica la escena en la parte superior: " Virga latens moyses reserat fieritunda et aquator [...] plebs [...] reanimatur [...] data coturnix."
4. BATALLA DE REFIDIM. Representación de la batalla entre Josué y Amalec, con una completa escena en la que soldados y jinetes se enfrentan en toda la extensión de la franja inferior, incluso en el lateral. En la parte izquierda vemos a Moisés sobre la roca elevando los brazos para dar fuerza a los suyos, mientras que Aarón y Hur se situan a ambos lados para sostenerle los brazos en alto cuando Moisés queda agotado por el esfuerzo. La escena se aparece en Ex 17, 8-13:
132. Batalla de Refidim
133. Batalla de RefidimEntonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano.
E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado.
Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.
Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.
Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espadaOtra casi ilegible inscripción identifica la escena en la parte superior: "Ur et Aaron relevant manuum moyse gravitatem dum josue et populus certant [...] levantes amalehcs feritatem"
Zona inferior izquierda
En esta sección aparecen tres franjas distintas:
DAVID Y LOS MÚSICOS. En toda esta franja superior aparecen cinco figuras relacionadas con el ciclo de David un poco mas arriba, bajo pórticos de arcos de medio punto. En el centro aparece David sentado en un trono bajo un cortinaje, con el cetro, el libro y la corona. A cada lado se sitúan 2 músicos vestidos con túnicas cortas, que tocan el violín, el címbalo, el cuerno y la flauta de cañas por este orden.
134. David músico, rodeado de otros cuatro múscios
SEGUNDA VISIÓN APOCALÍPTICA DE DANIEL. En toda esta franja inferior se representa la segunda visión apocalíptica de Daniel, en la que se muestra la lucha entre el carnero y el macho cabrío, que desafía a Dios. El ángel con figura humana que declara la visión del profeta y que le muestra el príncipe cruel situado al lado derecho como el jinete que representa al anticristo.
135. Segunda visión de Daniel
FIGURAS DE ANIMALES. Grifos y leones se representan inscritos dentro de medallones. Las figuras continúan en el lateral con la aparición de aves y perros.
136. Lateral del lado izquierdo
Zona inferior derecha
En esta sección también aparecen dos franjas independientes en su iconografía:
- EL SEÑOR ENTREGA LA LEY A LOS LÍDERES DE ISRAEL. La franja superior de esta zona del pórtico podría representar al señor, situado a la izquierda bajo nimbo crucífero, entregando la ley a los dos personajes que tiene a su lado, el primero sería Moisés que aparece con las manos en actitud de recibir y el segundo sería Aarón. Creo correcta esta interpretación, pues en el lado opuesto esta franja se relaciona con el ciclo representado más arriba, en ese caso David y los músicos que acompañan al arca. Aquí, volvemos a ver a Moisés recibiendo el adoctrinamiento que mas arriba repercutirá en el éxodo. Junto a ellos aparecen dos figuras mas, una vestida de obispo y otra figurada como un caballero, representando quizás al poder eclesiástico y al poder civil. Todas las figuras aparecen representadas bajo un fondo porticado.
137. Yavhé, Moisés, Aaron, un obispo y un caballero.
- PRIMERA VISIÓN APOCALÍPTICA DE DANIEL. En toda esta franja se representa, en contraposición a su homónima en el lado izquierdo, la primera de las visiones apocalípticas de Daniel, donde aparecen las 4 bestias fantásticas que serán juzgadas por el reino glorioso y eterno de Cristo. Dan 7, 2-8:
Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar. La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre. Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne. Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía tembién esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio. Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas
Veamos, a la izquierda de todo podemos ver a un cuadrúpedo que podría ser el oso, con un lado mas levantado que el otro. En el extremo de la derecha tendríamos al leopardo, delgado y con larga cola. En el centro, vemos a la cuarta bestia, con dientes de hierro que vence y pisotea a las demás criaturas, en este caso representadas por el león alado.
- MEDALLONES DE LOS PECADOS CAPITALES. Aparecen (al menos en los restos que quedan) medallones con escenas representatorias de los siete pecados capitales, escenificadas con el tormento de los condenados.
- PARABOLA DE EPULÓN. Representación del famoso tema contado en cuatro escenas, desde abajo hacia arriba, en el lateral del pórtico:
139. Parte superior del ciclo de Epulón
140. Parte inferior del ciclo de Eplón
1. El pobre Lázaro a las puertas de la casa de Epulón, con los perros lamiéndole las llagas.
2. El rico Epulón dentro de su casa, sentado ante la mesa repleta de comida y bebida.
3. El infierno, donde es atormentado Epulón tras su muerte. Pide clemencia a Abraham para que Lázaro baje a aliviarle del calor con algo de agua, o que avise a sus pares para que entren en fe y no lo acompañen al infierno.
4. El seno de Abraham, en el que está Lázaro y los bienaventurados.
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Enlaces específicos sobre el Monasterio de Santa María de Ripoll:
Bibliografía específica sobre el Monasterio:
- Catalunya Romànica. Vol. X. El Ripollès. 1987. Barcelona. Fundació Enciclopèdia Catalana.
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